DUCATI SCRAMBLER CAFE RACER: DE CASTA LE VIENE AL GALGO

Esta Ducati Scrambler Cafe Racer es la interpretación que hace la división Scrambler de Ducati de las legendarias motos de los setenta, que salieron de la fábrica de Borno Panigale. Este modelo de 2019 es un homenaje a la mítica Ducati 900 SS, su decoración, formas y el característico motor en “L” forman un nexo de arte e ingeniería “Made in Italy”.

Entre sus novedades más destacadas con respecto al modelo anterior, esta Cafe Racer monta las nuevas llantas de radios 17 pulgadas con neumáticos Pirelli Diablo Rosso III (120/70 ZR 17 delante y 180/55 ZR17 detrás), que juegan un papel fundamental en esta versión más cafe-racer que nunca.

Los retrovisores de aluminio en los extremos del manillar inspirados en el estilo más sesentero del cafe-racer, no significa que la moderna bomba radial de freno delantero deje de proporcionar un rendimiento similar al de una moto deportiva actual. Y eso no es todo: el escape con su doble salida y protector de aluminio pintado de negro, el carenado, los dorsales laterales (con el número 54 homenajeando a Bruno Spiaggiari) y el grueso guardabarros delantero hacen una clara referencia a las motos que rugieron por las calles británicas en los sesenta.

Equipado con un cambio de seis velocidades, el motor bicilíndrico Desmodue de la Scrambler se ha diseñado para favorecer un suave funcionamiento acompañado de una aceleración fluida en toda su gama de revoluciones; entregando 75 CV a 8.250 rpm y un par de 68 Nm a 5.750 rpm. Diseñado para ser sencillo y accesible, al igual que la misma Scrambler, ofrece unos intervalos de mantenimiento de 12.000 km.

Una vez que estás sobre la Scrambler Cafe Racer da la sensación de que la moto es más compacta que las otras motos de la gama, a esto ayudan los detalles minimalistas que tiene, como la cúpula que integra el cuentakilómetros y el contacto, el sobrio depósito de la bomba de freno, los semimanillares anclados por debajo de la tija, etc.

Nada más iniciar la marcha se percibe que en Ducati han trabajado para que la moto sea menos brusca a bajas revoluciones. Lo han conseguido mediante una regulación del acelerador más suave al inicio de su recorrido. Esto sin duda es una virtud para los usuarios menos experimentados o que buscan unas sensaciones más tranquilas, pero no te engañes si lo “retuerces” bien te dará toda su potencia al más puro estilo Ducati.

Dentro de la ciudad la moto se comporta con nobleza, es muy ágil y ligera a bajas velocidades. He de confesar que muchas veces cuando he probado otros modelos cafe-racer (de serie) o customizaciones de este estilo los retrovisores han sido un gran problema, pues en ocasiones diseño y funcionalidad no van de la mano. Los de la Scrambler Cafe Racer van situados en las puntas de los nuevos semimanillares de aluminio y he de decir que posiblemente sean los más funcionales en su mercado. Es una gozada no tener que hacer contorsionismo para ver el tráfico a tu espalda. ¡Bien Ducati!

A simple vista puede parecer que en una máquina de este tipo un solo disco delantero es algo escaso, pero estamos hablando de un disco Brembo de 330 mm que sumado a una bomba radial conforman un conjunto muy eficiente. El ABS solo actuó en un par de ocasiones sobre terrenos bastante irregulares, lo cual es habitual si te sorprende apurando en una frenada. A esto hay que sumar el nuevo sistema Bosh Cornering ABS que te puede sacar de más de un lío al tocar el freno en curva.

La Scrambler se mueve como pez en el agua en esos sinuosos terrenos donde su motor de 803 cc puede estirarse en su totalidad mostrándonos su mejor cara sobre las 5.500 rpm que es prácticamente su franja óptima (con un empuje de 6,9 Nm a 5.750 rpm). Se recupera muy bien si la dejamos caer de vueltas en exceso, y en el caso contrario si hacemos una reducción de marcha un poco extrema no se retuerce como una bestia enfurecida, se muestra dócil y manejable.

Otra de las cosas que me tenía sobre aviso era la posición de conducción. A priori no parecía tener una geometría muy radical, si bien conserva la posición de los reposapiés de la Icon y los semimanillares no van excesivamente abajo, pero una cosa son 15 minutos sobre una moto y otra muy distinta, dos horas. Evidentemente la fatiga es un poco superior a una Icon pero dista un mundo de otros modelos cafe-racer del mercado, nos da una posición más agresiva de conducción, lo que mejora nuestra aerodinámica pero sigue siendo una moto muy cómoda.

Es una moto a la que se le puede exigir, pero con un comportamiento muy noble. Un chasis que es un lujo y una horquilla invertida completamente ajustable con barras anodizadas, que junto con los neumáticos de 17” de Pirelli Diablo Rosso III nos dan toda la información y sensaciones que necesitamos para pilotar con seguridad y aplomo en los tramos más complicados.

Para la sesión de fotos acompañamos a esta nueva Ducati Scrambler Cafe Racer de una preciosa Ducati 900 SS propiedad del mediático viajero y amigo Miquel Silvestre, que muy amablemente nos cedió y que fue el motivo por el que nos conocimos hace ya diez años. También queremos agradecer a Integral Moto las facilidades dadas para poder disponer de esta joya, ya que son los encargados de su custodia mientras Miquel recorre el mundo.

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