HUSQVARNA SVARTPILEN 701 –La Evolución de la Especie-

Husqvarna decidió volver a las carreteras de todo el mundo tras muchas décadas centrada en el off-road. La apuesta era arriesgada en un segmento tan masificado, pero parece ser que han dado con la fórmula del éxito; calidad, diseño y exclusividad. Fácil de enumerar pero complejo de lograr.

Para esta conquista Husqvarna se ha apoyado en los conocimientos de su empresa matriz KTM, y es que los austriacos ya sabían muy bien por dónde evolucionar el producto tras haber recorrido este mismo camino tiempo atrás.

La Svartpilen 701 (¡vaya nombrecito!), viene a completar la gama de asfalto de la marca sueca, que junto a su homóloga, más radical, la Vitpilen 701 con sendas motorizaciones de 401, completan un póker de ases. A buen seguro ayudarán a aumentar las impresionantes ventas que obtuvo la marca el año pasado, cerca de las 48.000 motocicletas vendidas en todo el mundo.

El diseño de la Svartpilen y la Vitpilen o enamora o repele; este es uno de los principales hándicap que tienen los diseños tan atrevidos y rompedores. No obstante al no ser ésta una moto destinada al gran público, lo impactante de su diseño no supone un problema a la hora de hacer números… para la marca. Su precio la posiciona como una de las motos más caras de menos de 900 cc (si no la más cara) y es que el diseño y la calidad de componentes se pagan. No nos olvidemos que el precio es una de las exigencias básicas para convertir algo en exclusivo.

En Biker Zone estábamos ansiosos por ponernos a los mandos de esta Svartpilen 701, con más versatilidad que la Vitpilen y con más carácter y potencia que la 401. Sobre el papel nos ofrecía casi todo lo que se le puede pedir a una moto de estas características: potencia, ligereza, diseño y componentes de primera categoría.

Lo primero que impacta de esta moto son sus afiladas líneas, con un depósito muy plano y un colín asimétrico que en su lado derecho simula el espacio para un porta números más propio del dirt track, pero con una estética propia y reconocible. Este elemento de diseño es una de las principales diferencias con la Vitpilen y he de decir que le da un toque especial sin caer en lo obvio.

Su agradable posición de conducción conseguida gracias a un manillar menos “crossero” que en la 401, con las puntas hacia el conductor, permiten una posición de pilotaje más cómoda. Y es que la Svartpilen 701 navega entre el scrambler y el dirt- track, aunando lo más destacado de ambos conceptos.

Monocilíndrico Hipervitaminado.

En Husqvarna no se han andado por las ramas a la hora de dotar a la Svartpilen de un motor de primera. Este monocilíndrico de 692,7 cc ofrece una potencia de 75 CV y pesa tan solo 40 kg, contribuyendo de manera definitiva al ligerísimo peso de la moto de tan solo 170 kg y consiguiendo una relación peso/potencia espectacular para una moto de asfalto. Se ha conseguido reducir las obvias vibraciones de este monocilíndrico con un eje contrarrotante que resulta bastante efectivo.

La explosividad de este motor es increíble, ofrece 72 Nm a 6.750 rpm, eso sí, a bajas revoluciones sufre como cualquier monocilíndrico una pérdida de potencia notable, pero nada que no se solucione jugando con el embrague. Las aceleraciones son adrenalínicas gracias a la eficiente caja de cambios de seis velocidades accionada por embrague hidráulico que equipa el sistema quickshifter; gas a fondo y subir marchas sin tocar el embrague se convierte en casi una obligación a los mandos de esta moto.La gran agilidad con la que se pilota es gracias, y solo en parte, a su chasis de tubos de acero en aleación de Cromo-molibdeno de clara herencia de KTM y por sus espectaculares suspensiones WP, que cuentan con más recorrido que en la Vitpilen (15 mm más, hasta llegar a los 150 mm), por si nos aventuramos con alguna excursión fuera del asfalto. Pese a que el diseño de esta moto invita a pensar que podemos hacer off-road con ella, nada más lejos de la realidad; tiene un comportamiento estable en pistas fáciles gracias a sus neumáticos Pirelli MT, pero no son desconectables ni el ABS ni el control de tracción, además en la Svartpilen 701 las llantas de radios no vienen de serie, por lo que si la rueda recibe un golpe (habitual en off-road) te puedes llevar un buen disgusto.Por ciudad se mueve a las mil maravillas. Sobrada de potencia y con una posición muy cómoda a bajas velocidades, se sortea el tráfico como si fuera un videojuego en modo “arcade”, todo se vuelve extremadamente fácil. El tacto y efectividad de los frenos para ciudad es perfecto, ya que su único disco delantero de 320 mm accionado por una pinza Brembo de cuatro pistones de anclaje radial está muy por encima de lo que le exigiremos a la Svartpilen en tráfico urbano, además si nos encontramos con una frenada de emergencia el ABS de doble canal de Bosch trabaja muy bien sin ser excesivamente intrusivo; está ahí solo cuando se le necesita de verdad.

Otro punto a comentar es la altura del asiento, que pese a que no es excesivamente alta (164 mm al suelo) tampoco es que sea para todos los públicos, sobre todo en su uso más urbano.En carretera es donde hemos podido sacar el verdadero potencial de esta Svartpilen. Su ligereza y maniobrabilidad son una delicia que invitan a exprimir los 75 CV en todo su rango. Pese a que la llanta delantera es de 18”, para lograr una estética más scrambler, afecta en muy poco a la hora de tomar las curvas más cerradas. Es en este tipo de vías donde se aprecia la calidad de su equipamiento. Para que os hagáis idea de lo enérgica que es la entrega de potencia de la Svartpilen 701, las levantadas de rueda que veis en las fotos son completamente espontaneas.

Esta Svartpilen 701 es una máquina que está marcando tendencia. Seguramente en años venideros mejorarán algunos de los pocos aspectos en los que flojea, como es el cuadro digital, que es algo pobre y sensiblemente mejorable. Pero sin duda el trabajo más complejo ya lo tienen resuelto, dotar de personalidad a una moto y que no se parezca a ninguna otra del mercado.

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